Un nuevo gabinete para Chile
Hace mucho que no escribía, en gran parte por trabajos de final de año y las vacaciones de verano en las que estoy actualmente, pero hago un alto en ellas pues este día se anunció el primer gabinete ministerial del Presidente electo Sebastián Piñera, el primero de centro derecha en 50 años.

Jorge Alessandri, el último Presidente perteneciente a la derecha a pesar de él ser un independiente, asumió la primera magistratura del país en 1958. En esa oportunidad conformó un gabinete principalmente técnico que a los dos años tuvo que modificar debido a los mediocres resultados de su gestión y así integrar a un grupo de radicales, quebrando a este partido en dos, los que apoyaban al gobernante y los que no.

En el presente, el anuncio de Piñera de su nuevo gabinete es uno distinto, el de los mejores, el de los más preparados y aprendiendo la lección de que con tecnocracia no se gobierna un país. Es destacable la preparación de muchos de ellos, la mayoría con estudios en el exterior de destacadas universidades, muchas de ellas norteamericanas. Pero no todo en la vida es currículum académico pues si fuera por ello, Juan Cristóbal Foxley, el ex recluta de Pelotón, podría haber sido designado perfectamente, por dar un ejemplo, como Ministro de Defensa.
Por otro lado, muchos ministros nacieron del mundo empresarial, ocupando grandes puestos en sociedades industriales como Gerentes o Presidentes de alguna o varias de ellas y que de un día para otro les tocó la luz divina de dedicarse al servicio público, sin lugar a dudas una característica positiva de quienes tenían una acomodada situación y decidieron trabajar por Chile. Pero sucede que el Estado no es una empresa pues no busca utilidades sino el bien común y por otro lado hay que conocer en terreno la materia en la que se va a trabajar, y aunque algún ministro tenga una intachable formación académica y haya sido cabeza de la fusión de importantes Holdings empresariales, difícilmente podría conocer, por ejemplo, el manejo protocolar y político de las relaciones exteriores de nuestro país para con el mundo, menos si lo aprendió de libros o por negocios privados con otras empresas extranjeras, para ello es mejor nombrar a un diplomático de carrera bien formado y que al menos se haya desempeñado como embajador, consul u otro cargo de representación nacional en el extranjero.

En otro punto, siempre se ha dicho que de la cruza entre un ingeniero y un dálmata sale un dado, muchas veces debido al pragmatismo y metodología que ellos representan. El gabinete está conformado en su mayoría por Ingenieros Civiles y Comerciales. Puede ser que esta vez sea la excepción a la regla, pues de lo contrario veremos a un ejecutivo más bien frío en el actuar, muy distinto a la imagen maternal que inspiraba a Bachelet. De todas maneras se echó de menos más asistentes sociales, abogados, sociólogos y otras profesiones que puedan captar de mejor manera las sensibilidades de las personas, tanto por su praxis profesional como por los conocimientos adquiridos durante los años formación universitaria, que suelen ser muy distintos al de un ingeniero. Y esto no es prejuicio, sino una realidad objetiva que es totalmente evidente.
De todo corazón espero que esto solo quede en palabras y me equivoque garrafalmente, pero no deja de ser importante detenerse a pensar en estos aspectos que pueden marcar la diferencia entre un buen o un mal gobierno, que solo será medible en la existencia de un aumento progresivo de nuestra calidad de vida.

EL NUEVO GABINETE QUE ASUMIRÁ EL 11 DE MARZO
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casi 2 años
German, comparto plenamente contigo lo que planteas, se puede mirar de todos modos desde un punto de vista particular, pero a lo que apunto es al fin general, lo que no se opone en ningún caso a lo que planteas, que por lo demás sucede sobre todo con empresas que en un porcentaje el Estado es dueño de ella, como sucede en el caso de codelco. Saludos y gracias por tu comentario.
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casi 2 años
Al parecer, la dicotomía entre fines privados y fines públicos, no es tan distante como la mayoría prefiere pensar.
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casi 2 años
Una empresa exitosa que logra obtener elevados porcentajes de utilidades, por regla general, logrará también mejorar la calidad de vida de sus empleados, toda vez que podrá subirles el sueldo a sus trabajadores o aumentarle sus bonos (si es que han cumplido las metas preestablecidas). Asimismo, un gobierno que logre obtener elevados porcentajes de utilidades, podrá invertir los recursos en materias sociales y en más crecimiento económico, lo que desemboca en un aumento en el estándar de vida de las personas.
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casi 2 años
Si bien el Estado no tiene como fin la búsqueda de utilidades, no es menos cierto que, con ellas, el objetivo final del Estado se puede lograr. En efecto, es con recursos
y con un manejo eficiente de ellosque se logra el bien común, pues éstos son utilizados para financiar todos los proyectos e inversiones sociales, como por ejemplo, la creación de hospitales de calidad, inversiones en investigación y tecnología, obras públicas, fundaciones, mejoramiento del transporte público, inversiones en programas de rehabilitación para delincuentes o adictos, entre otros. Por su parte, de más está decir que con la creación de instituciones sociales u otras, además, se crean empleos. -
casi 2 años
Sólo una apreciación respecto a lo que dijiste sobre el fin del Estado en el párrafo Nº 4:
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casi 2 años
mmmmmmmmm…. mmm…..mm…. hay que verlo (y)
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