Quieren que pagues cada vez que suene tu celular

Creado el 19 de Octubre de 2009, por Cristóbal Torres A. Cristóbal Torres A.

 

El tema de los derechos de autor no sólo está en boga en Chile – por la discusión sobre la Ley de Propiedad Intelectual – sino en todo el mundo. Hay aspectos francamente debatibles, como la extensión en el tiempo del derecho que se otorga al autor, las excepciones de uso justo que nos favorecen a los ciudadanos (aunque Ud. no lo crea, al pasar su CD a mp3 está cometiendo un delito bajo la normativa actual), qué tipo de obras se protege y de qué modo. Sin embargo, hay cuestiones que parecen de sentido común, pero que en los hechos terminan no siéndolo, al menos para algunos.

 

Al irse definiendo las posiciones a favor de derechos de autor más amplios o restringidos, básicamente disqueras y asociaciones como la SCD versus agrupaciones ciudadanas, el poder lobbysta de las primeras ha llevado a todo tipo de abusos, no sólo a través de leyes draconianas como la “Mickey Mouse Protection Act” o la recientemente aprobada “Ley Hadopi”, sino también por intermedio de demandas masivas cuyos fundamentos sólo pueden tildarse de absurdos, si es que pueden considerarse como argumentos.

Una de las acciones legales más increíbles que se hayan presenciado fue interpuesta hace algunos meses por la Sociedad Estadounidense de Compositores, Autores y Editores (ASCAP) contra operadores de telefonía móvil, exigiendo el pago de derechos cada vez que un teléfono haga sonar un ringtone. Sí, no es una broma, cada vez que un celular suene, habría que pagar por ello, pues según la ASCAP se trataría de una reproducción en vivo (igual a ir a un concierto o poner parlantes gigantes que suenen en media ciudad).

Afortunadamente para nosotros, la demanda fue rechazada. En su fallo, el Tribunal señala que la reproducción pública de una obra supone que un número relevante de personas ajenas al círculo de la persona – en este caso el dueño del teléfono – se encuentre reunida. Desde ya, nuestros agradecimientos a la jueza Denise Cote porque de haberse aceptado la demanda, se habrían endeudado quienes acostumbran a escuchar la radio del auto a todo volumen con las ventanas abajo, así como quienes cantan, tararean o silban sus canciones favoritas. De cualquier modo, cantar en la ducha nunca estuvo en discusión, a menos que gocen de una voz realmente potente que envuelva el vecindario.

 

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